16 de septiembre de 2012

En qué andamos


por Nicolás Martín Cassanello

Mañana de domingo, leo “ 7:24” en la pantalla de mi celular. Hace una media hora que Julita se pasó a la cama con mamá y papá.
Su gutural reclamo de “aaaguaa” me obliga a buscar en la heladera su vasito con dispositivo antiderrame. «Necesita una enjuagada» me percato, y derramo tres gotas de detergente en la esponja pronunciando alguna clase de blasfemia.
Regreso al dormitorio resignado por atisbar lo inevitable: ya no me duermo más. Debería buscar en la TV si pasan algo de sofisticado cine de autor: 19 minutos filmando una ramita de sauce o algo similar que me devuelva a los brazos de Morfeo.

De pronto aparecen 4 palabras que ayudan a trastocar mi humor: “yo-tenía-un-blog”. Alguna musa sigue de guardia, y trasnochada me asesta un cross de derecha que me termina por despabilar.
Dice el Salmón que “habrá que desenvainar las espadas del texto/y escribir una canción aunque no haya algún pretexto/y dedicársela al primero que pase caminando”...

I used to have a blog.
Transcurría 2009 y no hallaba la manera de sentarme a escribir la tesis de posgrado para concluir mi especialización en gestión aduanera. Se me ocurrió, entonces, que necesitaba amigarme con el análisis y la escritura de asuntos vinculados al comercio internacional que me resultaran relevantes.
Esa fue la principal excusa para darle vida a PORTORIA. «Bien, opinemos, señalemos estos matices jurídicos, aduaneros, económicos, que la tesis se va a escribir sola», me dije.
Además, «fuera de cierta prensa especializada, no existen websites 2.0 que se ocupen de la materia comex, mucho menos desde un punto de vista jurídico» . Listo.

Una premisa que intenté sostener desde un primer momento fue la creación de, al menos, una entrada o post al mes. Eso dotaría al blog de la dinámica y frescura que cualquier manual 2.0 ordena respetar.
Desde entonces pudimos cumplir sin mayores problemas con este punto: en seis meses de 2009 el sitio tuvo 15 entradas, en 2010 fueron 19, en 2011 pegamos un salto y nos ubicamos en 31. En lo que va de 2012 llevamos 23 entradas.

Sin embargo, la apuesta inicial era en verdad un poco más ambiciosa. PORTORIA debería tener, al menos, una entrada al mes... de mi autoría. El postulado fue evitar, en lo posible, la transcripción de novedades mediante un “copy & paste” de contenidos desarrollados por terceros.
«Tratemos de obsequiarle al blog su propia voz».
El esfuerzo consistiría en redactar cada post (¿el plural de “post” es “postS”?) o editarlo cuando fuera obra de un tercero.
Porque PORTORIA se trata de una iniciativa personal, pero desde un primer momento gestada con puertas abiertas a la interacción y participación de otras voces. Por eso se llama de esa manera y no “el blog de Nicolás Cassanello” o “nicolascassanello.blogspot.com”. No quisiera que cuestiones de cartel disuadieran a alguien de realizar algún valioso aporte al debate.
Retomando aquella idea, debo reconocer que en este año la cosecha de entradas propias es más bien escasa. No voy a alegar motivos extraordinarios: me resulta complicado -tal vez imposible- escribir en la semana. Y el fin de semana faltan ganas, inspiración tal vez, y necesidad de disfrutar ese tiempo con mi familia y amigos en vez de interactuar con la pantalla. 
 
También es cierto que los asuntos relevantes en un determinado momento dejan de serlo semanas después. Muchos artículos deben ser escritos just in time, ya que de otra manera carecen de trascendencia. Debo tener escritas al menos 4 carillas sobre la relación entre la Ley Antiterrorista y el derecho aduanero argentino; otro tanto sobre la inconstitucionalidad del cepo cambiario impuesto por AFIP, sobre la reducción de plazos para ingresar divisas, y la lista continúa.
Como en la conocida historia de Mary Shelley, nuestras creaturas permanecerán escondidas a la espera que algún rayo de actualidad les insufle vida.

Mientras tanto, la persiana del dormitorio se enrolla y escucho la voz de mi nena preguntando dónde me metí.
Es tiempo de cortar con esto. 

«Enter».  Subo el post sin más preámbulos ni preparaciones. 
Seguimos en contacto. Es tiempo de disfrutar de algo más bello

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